¿Qué hacemos con nuestros dones?

¿Qué hacemos con nuestros dones?

Cuando era pequeña muchas tardes acompañaba a misa a mi abuela. Lo que más me gustaba eran aquellas historias que el sacerdote contaba y que resonaban en mí de alguna forma, aunque yo en ese momento no entendía nada.

Ahora que soy adulta, todavía recuerdo unas pocas historias, las que más calaron en mí, aunque no pudiera comprender enteramente su significado. Hay una en particular que vuelve a mi memoria una y otra vez, y cada vez que la recuerdo se dota de nuevos significados, se enriquece de mi experiencia y me enseña algo nuevo, profundo y cotidiano al mismo tiempo. Es la parábola de las monedas de oro.

Esta parábola cuenta la historia de un señor que tiene que partir a un viaje. Antes de marcharse pone sus posesiones en manos de sus tres siervos. Le da cinco monedas de oro al primero, tres al segundo y una al tercero. El primero y el segundo invierten estas monedas en lo que ellos saben hacer mejor y multiplican sus bienes, mientras que al tercero le entra miedo y entierra su única moneda para no perderla, y acaba en la miseria y profundamente infeliz, mientras esa moneda enterrada cada año que pasa va perdiendo su valor. Cuando el señor regresa, felicita efusivamente a los siervos que invirtieron su esfuerzo y sus monedas en aquello que se les daba mejor, y se entristece por el tercer siervo que se ha quedado paralizado y, queriendo proteger su moneda, protegerse a sí mismo, ha echado a perder su trabajo.

El siervo que por miedo a perder lo que tiene de valor lo entierra es como la persona que tiene un don o talento y no hace uso de él, lo guarda ante los demás y no lo emplea para hacer un bien al mundo. A las monedas de oro antiguamente se las llamaba también talentos. ¿No te parece una casualidad maravillosa?

Cuando escuché esta parábola por primera vez creí que hablaba simplemente de dinero. Con el paso de los años entendí que podía aplicarse a casi todo en esta vida. En los últimos tiempos he empezado a reflexionar sobre esas nueve monedas que reparte el señor: ¿por qué nueve, y por qué hace esta partición aparentemente injusta? Cada uno hemos venido al mundo con unas circunstancias particulares: tal familia, tales talentos y limitaciones, más o menos solvencia económica… No obstante, da igual cuál sea el punto de partida, cinco monedas o una moneda, al final si los dones se entierran y no se desarrollan, esos dones se le escatiman al mundo, al que hemos venido a contribuir de la mejor manera que sabemos.

¿Cuántas veces tenemos miedo de hacer algo por las consecuencias que ese algo traerá, sin darnos cuenta de que la vida es precisamente eso: experimentar, apostar por nosotros mismos, implicarnos en la multiplicación de nuestras capacidades a través de las cosas que hacemos y sentir aquello que decía la canción de Diego Torres:

“Es mejor perderse que nunca embarcar, mejor tentarse a dejar de intentar” – Diego Torres

Está bien prepararse para poder vivir de tus dones, está bien estudiar y adquirir conocimientos; sin embargo, muchas veces nos quedamos ahí, protegiendo ávidamente nuestro talento, creyendo falsamente que es de poco valor y no se puede hacer nada con él, o creyendo que si lo utilizamos desaparecerá, como una moneda que se gasta y no se invierte bien: los dones nunca se pueden invertir mal, y si acaso hemos de cambiar de rumbo, habremos aprendido enormemente de la experiencia.

Durante muchos años guardé celosamente mi moneda, desconectada de mis verdaderas capacidades. Fue solo cuando empecé mi propio proceso de auto-descubrimiento y desbloqueo emocional cuando me di cuenta de todo esto. Solo entonces volvieron a mi memoria las parábolas que escuchaba en misa en compañía de mi abuela, esta enseñanza y tantas otras, y empecé a integrar toda mi vida hasta el momento.

Si tú también sientes que hay una moneda escondida en un rincón de tu jardín secreto, que guardas con miedo a malgastarla y por miedo a ti mismo y a vivir la vida que deseas, con todo lo que implica, entonces quiero invitarte a que tomes ahora una decisión en tu favor, a que desentierres la moneda.

Te invito a que escuches a tu corazón, de una vez por todas, y permitas que tus dones hablen de ti. Deja que tu corazón te guíe; él conoce el camino.

Y recuerda también: estás rodeado de personas que pueden y quieren ayudarte. Si te sientes un poco perdido y no sabes qué hacer con esa moneda que hay en tu palma, o si sientes una resistencia incapacitante o un bloqueo emocional, comparte tus miedos y tus esperanzas con los que te rodean o, si quieres adentrarte en profundidad en tu interior, conmigo en una sesión de síntesis energética. Te ayudaré a escuchar a tu corazón.

 

Regresando a esa canción tan inspiradora:

“Sé que las ventanas se pueden abrir,

Cambiar el aire depende de ti, te ayudará,

Vale la pena una vez más.

Saber que se puede, querer que se pueda,

quitarse los miedos, sacarlos afuera.”

Facilita:

Sofía Virosque Verdú. Terapeuta en Síntesis energética y emocional. Facilitadora de Constelaciones Familiares y Pedagogía Sistémica Familiar.


NOTA IMPORTANTE


Ninguna terapia puede convertirse en sustituto del diagnóstico y tratamiento del médico o profesional de la salud cualificado. El Instituto Valenciano de Terapias Naturales ofrece alternativas complementarias y nunca sustitutivas y no se responsabiliza del uso o mal entendimiento de estas. 


En nuestro equipo todos los profesionales se mueven dentro de esta filosofía y jamás se exceden de sus funciones a la hora de trabajar con una persona, estando sus  técnicas dentro de la legalidad y atendiendo a las personas que hayan sido diagnosticadas previamente por un médico, advirtiendo que el programa de salud es un complemento y  que nunca sustituye a las normas establecidas por el profesional sanitario correspondiente.  

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