DAR SU LUGAR A LOS HIJOS NO NACIDOS

Si has vivido la pérdida de un hijo/a que no ha llegado a nacer (voluntario o no), y aunque sólo haya sido un pequeño embrión, este artículo te da las claves sobre cómo darle su lugar en tu corazón y en tu sistema familiar para poder estar en paz con lo que sucedió.

Hoy quiero hablaros de mi caso personal.

Hace unos días, en un taller de Constelaciones Familiares en IVATENA, se abrió una constelación de una persona que había tenido abortos repetitivos. Yo fui elegida para representar en la constelación la energía de esta mamá.

Fue una constelación muy potente, cargada de dolor, y a la vez profundamente hermosa y sanadora, donde todo se recolocó.

De ahí nació la inspiración para escribir este artículo, sobre algo esencial en el trabajo sistémico:
la importancia de dar a cada uno el lugar que le corresponde en el sistema familiar.

Lo que representas no es casualidad

Quienes hemos participado en constelaciones, sabemos que representar no es algo aleatorio.

No se elige a alguien “porque sí”.

En mi experiencia —y en la de muchas personas que trabajan con esta herramienta— cuando representamos una energía dentro de una constelación, de alguna manera eso también nos toca.

Hay algo en nuestra propia historia que entra en resonancia.

A veces lo sabemos. Otras veces lo descubrimos en el proceso.

En mi caso fue muy claro. Yo también tengo hijos no nacidos (por embriones fruto de procesos de fecundaciónes in vitro).

Y tal y como se desarrolló la constelación, puedo decir que fue igual de sanadora para la persona que constelaba que para mí.

El derecho a pertenecer

En la mirada de Bert Hellinger hay una ley fundamental:

“Todo aquel que pertenece a la familia tiene derecho a un lugar.”

Esto incluye, sin excepción, a los hijos no nacidos. Pueden haber sido pérdidas (abortos espontáneos), interrupciones del embarazo, o embriones que no llegaron a desarrollarse en los casos de tratamientos de fertilidad.

Aunque no hayan tenido un recorrido vital visible, sí forman parte del sistema familiar.

Y cuando no son reconocidos, algo queda desordenado.

El orden: la base del equilibrio

Además de la pertenencia, hay otro principio clave: el orden.

Cada miembro del sistema ocupa un lugar en función de su llegada. Ocupa su lugar y no otro. El primer hijo es el primero. En familias donde hay hijos vivos y otros no nacidos, es importante colocar a cada uno en su lugar.

En mi caso por ejemplo, mi primer hijo vivo no es el primero en realidad, puesto que antes de él hubo un embrión que no se desarrolló.

Cuando hablamos de orden en el sistema, no importa si ese hijo o hija vivió o no ni cuánto tiempo estuvo. Esa vida también pertenece a la familia.

Cuando este orden no se respeta —cuando alguien no es visto o no es incluido— el sistema busca compensarlo. Y esa compensación, muchas veces, la asumen otros, colocándose en un lugar que no les corresponde o mirando lo que el sistema no ha podido mirar.

Lo que ocurre cuando se le da un lugar

Cuando un hijo no nacido no tiene un lugar, puede generar movimientos inconscientes en el sistema:

  • hermanos que no encuentran su sitio
  • sensaciones de vacío o tristeza difíciles de explicar
  • vínculos desordenados
  • o la necesidad de ocupar un lugar que no corresponde

Es el sistema intentando recuperar su equilibrio.

Como decía Hellinger: “Lo que se excluye del sistema, regresa para ser visto.”

Dar un lugar: un acto profundo

En la constelación que vivimos, hubo momentos clave: dar lugar a esos hijos no nacidos.

Poder colocar a cada uno en su lugar. Reconocer que estuvieron y hacerles saber que pertenecen.

Mirar también de frente y darle espacio al dolor de la pérdida.

En ese proceso, hay frases que acompañan y sostienen el movimiento, profundamente transformadoras:

“Yo soy tu madre y él es tu padre”

“Tú eres mi primer hijo, mi querido y amado hijo”

«Tu también perteneces a esta familia, y tienes un lugar en nuestro corazón»

Cuando se dicen desde un lugar profundo, ordenan.

Cuando cada uno ocupa su lugar

Lo que ocurre después es algo muy claro.

Cuando cada miembro tiene su lugar, el sistema se relaja, y cada miembro puede descansar. 

Ya no hay tensión intentando compensar lo que falta.

Ya no hay nadie ocupando un sitio que no le corresponde.

Y entonces, algo se ordena dentro.

Hellinger lo expresó así: “Cada uno está en paz cuando ocupa su lugar.”

Pero dar un lugar a los hijos no nacidos no es quedarse en el pasado.

Es, precisamente, lo que permite soltar.

Porque cuando alguien no ha sido reconocido, el sistema sigue mirándolo.

Pero cuando es visto, cuando es incluido…puede descansar. Y entonces, los demás también.

Un movimiento que nos incluye a todos

Aquella constelación no sólo fue significativa para quien vino a trabajar su historia.

También lo fue para mí. Y, de alguna manera, para todo el grupo.

Porque cuando se abre un campo sistémico, lo que se mueve no es individual, es colectivo.

Siempre hay algo que nos toca, algo que nos recoloca, algo que nos devuelve a nuestro lugar.

Mirar con respeto

Cada historia es única.

Y este trabajo no va de juzgar. Va de mirar con respeto todo lo que ha sido.

Incluso lo que dolió. Incluso lo que no se pudo sostener en su momento.

Porque solo cuando todo tiene un lugar… el sistema puede estar en paz.

Si tú tambien has vivido una pérdida gestacional…..

Quizá haya un dolor profundo dentro de ti que no puedes sostener, o existe dificultad en traer una nueva vida al mundo con tu pareja. Si quieres profundizar en la mirada sistémica de las Constelaciones Familiares, ordenar y colocar tu historia, puedes hacerlo a través de los talleres que realizamos en IVATENA.

Un espacio vivencial donde cada movimiento del sistema puede ser visto, comprendido y acompañado.

📍 Si deseas participar en próximos talleres o recibir información, puedes contactar con IVATENA o consultar las próximas fechas disponibles.

Estaremos encantados de acompañarte en este proceso de mirada y orden interno.

SARA GANDÍA DÍAZ

SARA GANDÍA DÍAZ

Facilitadora de Constelaciones Familiares.

Coach especializada en sistémica. Facilitadora de Constelaciones Familiares por el Instituto Valenciano de Terapias Naturales. Asesora en Nutrición Emocional y Alimentacion Consciente. Tutora de la formación de NEAC en IVATENA.

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