En Constelaciones Familiares hay una idea que suele conmover profundamente cuando comenzamos a comprenderla: tal y como es nuestra relación con la madre, así es nuestra relación con la vida.
Desde la mirada sistémica desarrollada por Bert Hellinger, la madre representa mucho más que la persona que nos dio a luz. Ella simboliza:
- la vida
- el amor
- la abundancia
- la salud
- la nutrición
- la seguridad
- el éxito
- la intuición
- y nuestra capacidad de vincularnos con el mundo.
Por eso, cuando existe dificultad en el vínculo con la madre, muchas veces también aparecen bloqueos en áreas como:
- las relaciones
- el trabajo
- el dinero
- la autoestima
- la salud emocional
- o la capacidad de disfrutar plenamente de la vida.
Y aunque pueda parecer una afirmación muy simbólica, quienes han trabajado profundamente en procesos terapéuticos o en Constelaciones Familiares saben que la relación con la madre deja una huella inmensa en nuestra forma de vivir.
La madre es nuestro primer mundo
Antes incluso de nacer, ya existía un vínculo con ella.
Vivimos dentro de su cuerpo, sentimos a través de ella, nos alimentamos de ella, habitamos su mundo emocional, físico y energético.
La madre es nuestro primer contacto con la existencia.
Por eso, desde las Constelaciones Familiares, la experiencia con mamá no se limita únicamente a la infancia.
Tal y como es nuestra relación con nuestra madre, es nuestra relación con la Vida.
Y esta idea cambia profundamente la manera en la que entendemos muchos de nuestros bloqueos.
Tomar a la madre
En Constelaciones Familiares utilizamos una expresión muy importante:
“tomar a la madre”.
Pero tomar a la madre no significa justificar todo lo vivido, ni negar heridas, ni convertirla en perfecta. Incluso cuando la madre ha fallecido, no la he conocido, o no tengo relación, tomar a la madre no significa que ella esté fisicamente presente.
Significa poder decir internamente:
“sí a la vida tal y como vino a través de ti”.
Significa tomarla en mi corazón. Porque la vida nos llegó a través de ella.
Y aquí aparece una de las claves más profundas del trabajo sistémico: cuando rechazamos profundamente a la madre, muchas veces también rechazamos la vida tal y como vino.
La madre y la abundancia
Muchas personas se sorprenden cuando descubren que la relación con la abundancia está profundamente conectada con la madre.
Porque la abundancia no habla solo de dinero.
Habla de:
- la capacidad de recibir
- disfrutar
- confiar
- sostener bienestar
- sentir merecimiento
- y abrirnos a la vida.
La madre es nuestro primer movimiento de recibir. A traves de ella recibimos alimento, cuidado, contacto, mirada, sostén, amor.
Y esa primera experiencia queda grabada profundamente en nuestro sistema emocional.
Por eso, personas que viven constantemente en sensación de escasez, vacío o insatisfacción muchas veces descubren en Constelaciones Familiares una dificultad profunda para tomar a la madre.
El éxito también tiene rostro de madre
Aunque tradicionalmente el éxito se asocia más al padre, desde la mirada sistémica el vínculo con la madre es esencial para poder sostener el éxito.
Porque solo quien puede recibir plenamente la vida puede también recibir plenamente lo bueno que la vida trae.
Cuando existe una desconexión profunda con mamá, pueden aparecer patrones como:
- autosabotaje
- miedo al éxito
- dificultad para disfrutar de los logros
- agotamiento constante
- sensación de no merecer
- o incapacidad para sostener la abundancia.
La persona puede incluso lograr objetivos… pero no sentirse plena, porque falta la energía nutritiva de la madre.
La madre y nuestra salud
La madre también está profundamente relacionada con la salud física y emocional.
Desde las Constelaciones Familiares, la salud tiene relación con nuestra capacidad de decir sí a la vida.
Y la vida vino a través de mamá.
Por eso, algunos síntomas físicos o emocionales pueden reflejar conflictos profundos relacionados con este primer vínculo.
En especial, se observa frecuentemente relación con:
- problemas de nutrición
- ansiedad
- vacío emocional
- compulsión con la comida
- sensación de carencia afectiva
- dificultades de autoestima
- o necesidad constante de aprobación.
Por supuesto, cada caso debe ser mirado individualmente y cualquier síntoma físico debe abordarse primero desde el ámbito médico.
Pero desde la mirada sistémica, cuando un síntoma se cronifica o se repite, también puede ser importante preguntarnos:
¿Qué relación tengo con la vida?
¿Qué ocurre con mi madre?
¿Qué no he podido tomar?
El movimiento interrumpido hacia la madre
Uno de los conceptos más importantes en Constelaciones Familiares es el del movimiento interrumpido.
Se refiere a situaciones donde el vínculo natural entre madre e hija se rompe o queda interrumpido tempranamente.
Esto puede suceder por múltiples circunstancias:
- separaciones tempranas
- incubadoras
- adopciones
- hospitalizaciones
- embarazos difíciles
- depresión postparto
- ausencia emocional
- trauma
- enfermedad
- rechazo
- o experiencias cercanas a la muerte.
Y aquí es importante comprender algo: no siempre hubo falta de amor.
Muchas veces hubo dolor, limitaciones, circunstancias difíciles, madres que tampoco pudieron recibir de sus propias madres.
Cuando la madre no está disponible para la hija
En algunos casos, el movimiento queda interrumpido porque la madre, por diferentes motivos, no logra vincularse completamente: embarazos no deseados, trauma, enfermedad, miedo, inmadurez emocional o dolor profundo.
Esto puede generar en el hijo:
- sentimientos profundos de vacío
- necesidad constante de reconocimiento
- tristeza
- búsqueda compulsiva de amor
- dificultades afectivas
- o problemas relacionados con la nutrición y la autoestima.
Cuando la hija no puede tomar a la madre
Otras veces es la hija quien no puede tomar a la madre.
Esto sucede frecuentemente cuando existe juicio hacia ella:
“no estuvo”.
“no me cuidó”.
“no fue suficiente”.
“fue débil”.
“me hizo daño”.
Y aunque ese dolor pueda ser real, el juicio genera una interrupción en el flujo natural del amor.
En palabras de la teoría sistémica:
la hija se coloca por encima de la madre.
Entonces aparece una desconexión profunda con:
- la vida
- la abundancia
- el merecimiento
- y la capacidad de recibir.
Porque simbólicamente estamos rechazando aquello de donde venimos.
La herida de no sentirse visto
Muchas personas con movimientos interrumpidos viven con una sensación constante de:
“no soy suficiente”.
“no me ven”.
“tengo que esforzarme para merecer amor”.
Y desde ahí aparecen:
- relaciones dependientes
- miedo al abandono
- ansiedad afectiva
- necesidad constante de aprobación
- agotamiento emocional
- o dificultades para sostener vínculos sanos.
En el fondo, sigue existiendo un movimiento interno hacia mamá que no pudo completarse.
Restaurar el vínculo
Las Constelaciones Familiares no buscan culpables. Buscan comprensión.
Y uno de los movimientos más sanadores ocurre cuando dejamos de exigir a mamá que sea diferente para poder tomar aquello que sí pudo darnos.
Porque incluso una madre limitada… nos dio algo inmenso: la vida.
Bert Hellinger escribió en una carta dedicada a su madre: “Te libero de todas mis expectativas.”
Y quizá ahí empieza la verdadera reconciliación.
Cuando dejamos de mirar a mamá desde lo que faltó y empezamos a verla como una mujer humana, con su historia, sus heridas y sus límites.
La madre y nuestra capacidad de vivir
En la mirada sistémica, tomar a la madre es tomar la vida.
Y cuando algo se recoloca en este vínculo, muchas veces también empiezan a recolocarse:
- las relaciones
- el cuerpo
- la abundancia
- la salud emocional
- el éxito
- y nuestra forma de caminar por el mundo.
Porque la madre fue nuestro primer hogar, nuestro primer amor, nuestro primer alimento, nuestro primer vínculo con la existencia.
IVATENA y el trabajo con la madre
En IVATENA trabajamos las Constelaciones Familiares desde una mirada profunda, humana y vivencial.
A través de talleres grupales, sesiones individuales y formación profesional, acompañamos procesos donde poder mirar:
- vínculos familiares
- movimientos interrumpidos
- bloqueos emocionales
- patrones repetitivos
- síntomas físicos y emocionales
- y dinámicas inconscientes que siguen influyendo en nuestra vida adulta.
Porque muchas veces, detrás de aquello que nos duele o nos limita, existe una historia que necesita ser vista con amor y consciencia.
Si quieres comprender más profundamente cómo tu relacion con tu madre puede estar influyendo en tu vida, en IVATENA realizamos una Masterclass de Constelaciones Familiares sobre LA MADRE. Llámanos y te informaremos de próximas fechas.
Además, si deseas profundizar todavía más en esta herramienta, también contamos con la Formación de Constelaciones Familiares, un espacio de aprendizaje y crecimiento personal y profesional donde integrar esta mirada en tu propia vida y, si así lo deseas, formarte para acompañar procesos terapéuticos.

NURIA CABEZAS CASTAÑO
Terapeuta LNT®
Terapeuta, formadora y divulgadora, especializada en respiración consciente,
trabajo somático, sonoterapia y terapias energéticas Reiki y LNT®.
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